Un octubre patriarcal y colonial ataca la revolución de las mujeres

 

por Jorge Alonso Sánchez*

 

Parecía que a nivel internacional Estados Unidos mantendría su alianza con los kurdos y no aceptaría las intenciones turcas de invadir la zona siria en la que existía el confederalismo democrático. A principios de 2019 el jefe del Departamento de Estado estadounidense declaró que su país se aseguraría de que los turcos no masacraran a los kurdos. En junio Trump se refirió al hecho de que el presidente turco tenía a 65 mil elementos listos para invadir la zona kurda, pero como los kurdos eran aliados de Estados Unidos él había llamado a Erdogan para que no invadiera.  Después ambos presidentes trataron de ponerse de acuerdo. Se consiguió una pequeña zona segura que no llegaba a las ciudades kurdas. Los kurdos aceptaron y cumplieron los acuerdos entre Turquía y Estados Unidos, aunque mostraron su preocupación de no ser tenidos en cuenta directamente. A pedido de Estados Unidos los kurdos retiraron sus armas de la frontera con Turquía, desmantelaron sus fortificaciones defensivas y retiraron a sus combatientes más experimentados con la confianza de que Estados Unidos cumpliría su palabra y Turquía no atacaría a los kurdos.  Desde mediados de septiembre de 2019 se vio que el presidente turco Erdogan quería pasar a una acción bélica contra la región kurda del norte y este de Siria. En una reunión entre los presidentes de Rusia, Irán y Turquía se planteó la necesidad de que los refugiados que estaban en suelo turco regresaran a Siria. Turquía propuso utilizar un llamado “corredor de paz” en el que trabajaba junto con Estados Unidos. En esa reunión los tres mandatarios se refirieron a las milicias kurdas como terroristas. Erdogan insistió en crear un corredor de 32 kilómetros de profundidad a lo largo de 480 kilómetros dentro de Siria. Para entonces se decía que el Pentágono no aceptaría esto porque los kurdos eran sus aliados. Erdogan amenazó que, si en dos semanas no había acuerdo con los estadounidenses, Turquía llevaría a cabo su plan por su cuenta. Lo que Turquía pretendía era eliminar el autogobierno kurdo, cosa que también molestaba a los rusos.  En el inicio del seminario de la Cátedra que lleva mi nombre acerca de la revolución de las mujeres en Rojava, llamé la atención de que el intento turco era acabar con los logros de dicha revolución, y que habría que realizar actos de protesta contra el gobierno turco y de solidaridad con las kurdas y kurdos de Rojava.

Sorpresivamente el domingo 6 de octubre el presidente estadounidense anunció que dejaría actuar a los turcos, y que no se opondría a que realizaran una invasión. De inmediato comenzaron los ataques contra la zona de Rojava. El parlamento turco aprobó una moción para renovar la autorización de su ejército para operar tanto en Siria como en Irak. Aviones de combate turcos bombardearon tanto bases de milicias kurdas como población civil. Se señaló que el presidente turco, en una situación en la que Washington y Moscú pujaban por ganar sus simpatías, la aprovechaba para actuar con gran impunidad. Las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS) respondieron a los ataques de ocupación.

La ex embajadora de Estados Unidos ante la ONU y gobernadora de Carolina del Sur señaló que deberían respaldar a sus aliados; que los kurdos habían sido fundamentales en la lucha contra ISIS, por lo que dejarlos morir era un grave error. Hubo condenas al abandono en el que se había dejado a los kurdos. Se hizo ver que los turcos masacraban al Kurdistán mientras el mundo no quería responsabilizarse y miraba hacia otro lado. La reunión celebrada el 10 de octubre por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas finalizó sin acuerdo.

El Consejo Ejecutivo del Congreso Nacional Kurdo declaró que la agresión del Estado turco provocaría un desastre humanitario y el resurgimiento de ISIS. Se hizo un llamado a la ONU, al Congreso de Estados Unidos, y a la Unión Europea para que tomaran medidas que impidieran la invasión. También se pidió a las fuerzas democráticas y a las mujeres revolucionarias a salir a las calles en lucha y solidaridad uniendo sus voces por la libertad y la democracia. El Consejo Democrático de Siria planteó que sólo la ONU podía evitar que los kurdos siguieran siendo atacados, y pidió a la comunidad internacional que apoyara defendiendo al pueblo del noreste de Siria. Demandó que la ONU actuara y enviara delegados para la paz; e instó a la Coalición Internacional para que impusiera una zona de bloqueo aéreo. Llamó a los pueblos del mundo a tomar lugar del lado correcto de la historia defendiendo al pueblo del noreste de Siria. A mediados de octubre la oficina de derechos humanos de la ONU declaró que su personal había examinado dos videos separados que mostraban lo que parecían ser ejecuciones sumarias llevadas a cabo por combatientes pertenecientes al grupo armado Ahrar Al Sharqiya, afiliado a Turquía. Las ejecuciones sumarias eran violaciones graves y podían constituir un crimen de guerra. Turquía era considerado responsable de las violaciones cometidas por sus grupos armados afiliados. Esa oficina de la ONU verificó una cantidad de muertes de civiles todos los días en el noreste de Siria, debido a ataques aéreos y terrestres emprendidos por los turcos.

El comandante de las FDS denunció que el Estado turco estaba cometiendo crímenes de guerra en Rojava masacrando civiles. Recordó cómo las FDS siempre habían cumplido con sus deberes y responsabilidades con el mundo entero. Habían implementado las obligaciones de todos los acuerdos internacionales firmados, sin dudar ni tener fallas. En cambio, los diferentes Estados no detenían los ataques de invasión turca. El Comandante General de las FDS enfatizó que, si tenían que elegir entre el compromiso y el genocidio, su elección estaba de parte de su pueblo. Recordó que los terroristas yihadistas del Estado Islámico llegaron a Siria desde todas partes del mundo. Habían sido apoyados por Turquía. Las FDS los combatieron porque el Estado Islámico despojó a quienes habitaban Rojava de sus tierras, saquearon aldeas, asesinaron niños y esclavizaron mujeres. Hizo el balance de la guerra contra el Estado Islámico. Las FDS entre 2014 y 2019 perdieron 11 mil soldados en su enfrentamiento a ISIS.  Enfatizó que, en medio del desenfreno de la guerra, las FDS respondieron con ética y disciplina. Habían derrotado a al-Qaeda, habían erradicado al Estado Islámico y, al mismo tiempo, construyeron un sistema de buen gobierno basado en la gobernanza local, el pluralismo y la diversidad. Se comprometieron, y cumplieron, en proveer los servicios a través de las autoridades locales para los árabes, kurdos y siríacos cristianos. Llamaron a construir una identidad nacional siria que fuera incluyente para todos. Propusieron para toda Siria un federalismo descentralizado, con libertad religiosa y respeto por las diferencias. Dicho comandante planteó que las fuerzas que dirigía estaban dedicadas a proteger un tercio de Siria contra la invasión de Turquía y sus mercenarios yihadistas. Destacó que el área de Siria que defendían había sido un refugio seguro para la gente que sobrevivió a genocidios y limpiezas étnicas cometidas por Turquía contra los kurdos, siríacos, asirios y armenios durante los dos últimos siglos. Precisó que sus fuerzas vigilaban a más de 12 mil terroristas del Estado Islámico que estaban prisioneros y cuidaban también a sus familias. No pedían a los soldados estadounidenses que combatieran, pero llamó la atención de que Estados Unidos tenía suficiente influencia para mediar la paz. Debido a la invasión y lo que significaba para su pueblo se debían reconsiderar sus relaciones con diversos gobiernos. Al ver que los rusos y el régimen sirio habían hecho propuestas que podrían salvar la vida de millones de personas que vivían bajo su protección habían acudido a ellos. Después de la experiencia reciente confesaban que era difícil saber en quién confiar. Quedaba claro que la tragedia siria era una mancha en la conciencia de la humanidad.[1]

La Administración Autónoma del Norte y el Este de Siria anunció que se había alcanzado un acuerdo para que el régimen sirio cumpliera con el deber de proteger las fronteras del país y preservar la soberanía siria. El acuerdo ofrecía la oportunidad de librar Afrín de manos turcas.  Se enfatizó que esa administración autónoma no había planteado nunca una secesión, sino que pedía diálogo y resolver la crisis siria de manera pacífica. Recalcó que no atacaban a ningún país. Ante la invasión turca las FDS habían respondido con dignidad y coraje. Las FDS denunciaron el genocidio que estaba cometiendo el régimen turco en el norte de Siria tratando de imponer una limpieza étnica. Turquía, que apoyaba a los verdaderos terroristas en Siria, ya había cometido esos días crímenes atroces contra civiles desarmados. Se lanzó la alerta de que los bombardeos y ataques turcos habían propiciado el escape de integrantes de ISIS. Se precisó que el acuerdo de las FDS con el gobierno sirio era puramente militar, y había tenido la aprobación de Rusia. El despliegue de las fuerzas del ejército sirio sería a lo largo de la frontera y no incluía que entrara a las ciudades que seguían con su autogobierno. Dicho acuerdo era un primer paso y sería seguido por un diálogo para ir avanzando. Se dijo que Rusia había visto que el Estado sirio perdía si Turquía invadía la región, y había aceptado considerar cerrar el espacio aéreo sirio a los turcos.  [2]

Rusia declaró a mediados de octubre que no aceptaría choques entre las tropas de Damasco y las respaldadas por Ankara. Hizo saber que estaba en contra de la operación de Erdogan, y que rechazaba el avance de las milicias contrarias al gobierno sirio. Aunque también precisó que los acuerdos previos iban en el sentido de que el ejército turco sólo podía incursionar entre cinco y 10 kilómetros. Observadores llamaron la atención de que el vínculo ruso con Turquía no se había roto. Los rusos también señalaron que el ejército sirio había tomado unos mil kilómetros cuadrados en torno a Manbij, ciudad que Erdogan había declarado como objetivo militar importante para Turquía. Se destacó que el siguiente paso era crear una zona de exclusión aérea controlada por Rusia. Militares rusos comenzaron a patrullar el territorio que separa al ejército turco y sus mercenarios del ejército de Damasco. Se consideró que esto implicaba un giro en los últimos acontecimientos y que Rusia se consolidaba como un importante agente de poder en la región. [3] Pasaron los días y el espacio aéreo sirio no fue cerrado a aviones de guerra turcos.

La política estadounidense proseguía en medio de contradicciones. Al recibir Trump al presidente de Italia quien condenó la intervención de Turquía en Siria, el mandatario de Estados Unidos dijo que lo que sucedía en Siria y Turquía no le incumbía a su país. Si Turquía entraba en Siria era algo entre esos dos países.  Al PKK lo calificó como un problema mayor y una amenaza terrorista más grande que el Estado Islámico. Pero al mismo tiempo declaró que confiaba en que las fuertes sanciones que con las que amenazaba a Turquía sirvieran de freno. Por su parte el Vicepresidente estadounidense anunció que el compromiso era alcanzar un alto al fuego. Oficiales de Estados Unidos que estaban todavía en el terreno de los enfrentamientos revelaron que los atacantes de los kurdos estaban liberando a miembros del Estado Islámico; lo que desmentía la insinuación de Trump de que eran los kurdos los que hacían eso. Generales retirados y personalidades reconocidas estadounidenses criticaron la posición tomada por Trump de prácticamente abandonar a los kurdos y permitir las agresiones militares de Turquía. Aun el líder de la mayoría republicana del Senado, en un artículo aparecido el 18 de octubre en un importante periódico, planteó que eso era un grave error estratégico que ponía en riesgo la seguridad nacional y debilitaría las alianzas internacionales.[4] Habría que tener en cuenta que 358 representantes emitieron una condena a la decisión de Trump; pero se vio que los supuestos contrapesos no contrarrestaban las decisiones presidenciales. El mensaje que mandaba el gobierno estadounidense era su disposición a abandonar a sus aliados cuando considerara que dichas alianzas no le servían para sus intereses inmediatos. Otro problema que enfrentaba Estados Unidos era la existencia de armas nucleares estadounidenses en territorio turco. Como Erdogan se había mostrado más a favor de Rusia, esto complicaba la situación. Rusia mantenía buenas relaciones con Turquía. El daño de Trump en política internacional estaba hecho, y no lo pudieron enmendar otros de sus funcionarios.[5]

El Comandante General de las FDS planteó que Estados Unidos no había cumplido sus promesas, ni se había comprometido con su posición de garante del acuerdo sobre el mecanismo de seguridad en la frontera turco-siria. Denunció que Estados Unidos había traicionado a sus aliados en la lucha contra Estado Islámico, y no detuvo la guerra. Puntualizó que el acuerdo con el régimen sirio se basaba en la necesidad de proteger las fronteras, y luchar contra la invasión turca. Médicos del norte de Siria constataron que los turcos estaban haciendo uso de armas químicas prohibidas.

Las universidades de Rojava y Kobane levantaron la voz para decir que la historia era testigo de otra conspiración contra la resistencia del pueblo kurdo. Precisaron que los kurdos se enfrentaban a un ataque internacional sistemático. Hicieron ver que, aunque el Estado turco aparecía en primera línea, había fuerzas internacionales tras él. Estas fuerzas, que antes alababan la resistencia de los kurdos contra el Estado Islámico, en octubre de 2019 participaban en un ataque que tenía a los kurdos como objetivo. Recordaron que ciudadanos de Rusia, Estados Unidos y de otros países anteriormente habían muerto a manos de ISIS y en coordinación con el Estado turco. El régimen turco sostenía a ISIS y a sus mercenarios para masacrar a los kurdos siguiendo un plan político neo-otomano. 

Integrantes de la Comuna Internacionalista de Rojava, hicieron saber que darían todo al participar en una resistencia histórica. Sabían que para el régimen de Erdogan era inconcebible que del otro lado de la frontera se estuviera construyendo un autogobierno autónomo, donde las mujeres fueran las principales protagonistas, y tanto las diferentes nacionalidades (kurdos, árabes, armenios, asirios y otros) como las diversas religiones (musulmanes, cristianos, yazidíes, etc.) convivieran en un territorio cruzado por una guerra de agresión por más de ocho años. Dijeron que debido a los bombardeos turcos ya había miles de desplazados. La meta inmediata era resistir y liberar los territorios y ciudades sirias ocupadas por el ejército turco. Por su parte células de ISIS ya estaban haciendo atentados. Los kurdos solicitaron y agradecieron la solidaridad de muchas partes del mundo.

El Comité Ejecutivo del Partido de los Trabajadores de Kurdistán convocó a la unidad nacional y a la lucha conjunta para no perder lo que los kurdos habían conseguido, y para alcanzar nuevos logros. Recalcó que las fuerzas de ocupación y genocidas del ejército turco y sus aliados con las armas de la OTAN, con las armas compradas a Estados Unidos, Alemania, Rusia y China estaban atacando a los pueblos (kurdo, árabe, asirio, sirio, armenio, turcomano y circasiano) que habitaban en el norte y el este de Siria. Señaló que Estados Unidos, Rusia, la ONU y todos los estados que apoyaban a Turquía, eran responsables de la invasión del norte y el este de Siria y de cualquier masacre y genocidio que se cometiera en este territorio, pues con el apoyo de todas estas fuerzas, el Estado turco estaba perpetrando una masacre explícita contra los kurdos en el siglo XXI.

Observadores señalaron la ofensiva turca no se libraba solo en el frente bélico (en donde los turcos tenían un equipamiento superior muy sofisticado), sino también en el diplomático y en el de la opinión pública donde Turquía se encontraba mucho menos preparada para ganar la guerra. Una dirigente de la Unidad de Defensa de las Mujeres en la región de Kobane señaló que el pueblo kurdo había luchado para toda la humanidad. Enfatizó que no apoyar a los kurdos en esta situación, sería escribir una página de vergüenza en la historia del siglo XXI. Puntualizó que había dos lugares en los que se tomaban decisiones: la ONU y la OTAN. Pidió a las mujeres que fueran ahí a gritar fuerte y claro que la agresión de Turquía debía parar. Hizo ver que no era suficiente manifestarse en las calles. Era importante ir a los centros de poderes donde se tomaban decisiones. Las mujeres tenían que contar cómo Turquía mataba a niños, a mujeres, a jóvenes, a ancianos, porque Erdogan tenía la misma cara del jefe del Estado Islámico.  Recalcó que esa guerra no se podía parar con las palabras; se necesitaban acciones. Los kurdos y kurdas estaban resistiendo, pero esa lucha no era sólo suya, porque, si no se detenía esa guerra, las consecuencias serían catastróficas para toda la humanidad. [6]

Se levantaron varias voces para condenar lo que veían como una traición de parte del gobierno estadounidense, y simultáneamente se opusieron a la invasión turca.  En diversos países de América Latina hubo actos de repudio y pronunciamientos. Varias organizaciones sociales mexicanas rechazaron la guerra del gobierno turco. Resaltaron que en Rojava el pueblo kurdo estaba logrando construir la mayor experiencia revolucionaria antisistémica del siglo XXI: un sistema de vida antipatriarcal, con democracia directa asamblearia, con justicia a través de una economía basada en el cooperativismo, con una participación inigualable de las mujeres, con respeto a la naturaleza, con una convivencia armónica entre los pueblos de culturas y religiones diversas.

Líderes sindicales del Reino Unido recalcaron que la comunidad internacional tenía una deuda con las FDS por su sacrificio para detener y derrotar a ISIS, y construir la paz y la estabilidad en la región. Hubo acciones y manifestaciones en ciudades de Alemania, España, Francia, Australia y el Reino Unido para denunciar la acción criminal contra los kurdos. En el 34° Encuentro Plurinacional de Mujeres Lesbianas Travestis Trans No binaries realizado en Argentina se manifestó la solidaridad con los pueblos del Kurdistán sirio. En América del Sur lo integrantes de la Articulación de Movimientos Sociales y Populares hacia el ALBA (ALBA Movimientos) se pronunciaron en contra de la invasión militar del Estado turco contra Rojava. Denunciaron al presidente turco por atacar comunidades auto-organizadas bajo el confederalismo democrático, que producían lo necesario para resolver sus necesidades básicas en medio de una guerra salvaje y absurda. Si esa región era bombardeada, era porque los tiranos no querían dejar viva la prueba de que los pueblos y su auto gobierno podían superar las tensiones étnicas y religiosas, eran capaces de reconstruir ciudades de miles y hasta millones de habitantes. Hacían un llamado a la comunidad internacional para que dejara de mirar para otro lado, pues la indiferencia sobre ese nefasto hecho costaría miles de vidas y de sueños. Denunciaron al gobierno turco por su intento de genocidio. En América Latina se convocaron manifestaciones en rechazo a la invasión y en apoyo a la resistencia kurda.

Para el 12 de octubre en México la Asamblea Nacional e Internacional del Congreso Nacional Indígena, el Concejo Indígena de Gobierno y adherentes a la Sexta, Redes de Resistencia y Rebeldía, más organizaciones del “El Istmo es Nuestro” convocaron una jornada de lucha por la defensa de sus territorios y en solidaridad con el pueblo kurdo. Esto coincidió con el llamado que hizo el Consejo de Mujeres del norte y el este de Siria a todas las mujeres a sumarse a las acciones de esa fecha que se llamó Día de Acción Global por Rojava, lo que desató una campaña internacional conocida como Las Mujeres Defienden Rojava impulsada por organizaciones feministas de todo el mundo, las cuales exigieron el alto a la guerra de ocupación de Turquía junto a grupos terroristas ligados al Estado Islámico contra el norte y este de Siria. Recalcaron que los ataques de Turquía estaban dirigidos contra los triunfos de la revolución de las mujeres en Rojava, que habían sido una fuente de inspiración para mujeres de todo el mundo.  Las mujeres eran una vanguardia en la construcción de un modelo social alternativo, democrático y ecológico, basado en la liberación de las mujeres. Esas mujeres en ese momento eran blanco de grupos yihadistas. Las que liberaron a miles de mujeres de la esclavitud de ISIS ahora eran bombardeadas por un ejército perteneciente a la OTAN. También señalaron que la vida de millones de personas de la región estaba bajo amenaza. Denunciaron que la ocupación turca y los crímenes de guerra en Afrín a partir de enero de 2018 habían sido conscientemente ignorados por la comunidad internacional hasta octubre de 2019. Turquía se esforzaba por expandir su territorio e imponer su gobierno a otras regiones del norte y este de Siria, violando el derecho internacional y la soberanía de Siria. Lamentaron que la comunidad internacional, incluida la ONU y sus organismos, no tomaran ninguna medida para evitar que eso sucediera. Recordaron los genocidios del Imperio Otomano contra los armenios y sirios en 1915, y las masacres contra los kurdos en Dersim, Halebje, Nussaybin, Cizire y Afrín. Condenaron que en la balanza, el cálculo de los beneficios de la guerra pesara mucho más que las leyes internacionales, los derechos humanos y los valores. Hicieron ver que ante esto las mujeres del mundo se unían contra el fascismo, la ocupación y el patriarcado. Se alzaron voces por el reconocimiento de la Región Autoadministrada y Autónoma en el Norte y Este de Siria, por la paz y la justicia en Siria. Hacían un llamado para detener la invasión y ocupación del Norte y Este de Siria inmediatamente. Exigían sanciones políticas y económicas contra Turquía y que se tomaran acciones inmediatas en pos de una solución política a la crisis siria, con la representación y participación de las mujeres y representantes del pueblo de todas las nacionalidades, culturas y religiones de Siria.

Fernando Savater, Mario Vargas Llosa, Manuela Carmena, Jean Meyer y Rosa Montero, entre otros, firmaron un manifiesto para condenar la invasión turca en Siria.  Dijeron que la intervención militar turca en el norte de Siria representaba un problema de excepcional gravedad, en la medida que constituía una injerencia inadmisible en la soberanía de otro país, suponía la consagración de la guerra como único instrumento para resolver los problemas políticos y aprovechaba la trágica situación derivada de la guerra siria con el fin de eliminar a un colectivo que a juicio del gobierno turco representaba una amenaza para su interés nacional, aun hallándose en este caso más allá de sus fronteras. Plantearon que dadas las circunstancias en que se encontraba el enclave invadido, resultaría inevitable la producción de una catástrofe humanitaria, con un número indeterminado de muertos y desplazados. Señalaron que la opinión internacional no podía permanecer en silencio ante este nuevo paso de la violencia de un Estado, que culminaba una trayectoria ascendente de violación de los derechos humanos por su parte. Recordaron que las fuerzas kurdas habían desempeñado un papel decisivo en la derrota del yihadismo en la región, sin haber amenazado en momento alguno la integridad y los intereses de Turquía. Enfatizaron que una vez más la política errática de Trump había provocado una grave crisis, que la Unión Europea debía afrontar esto por encima de las amenazas recibidas de parte de Turquía. Concluían planteando que los intereses humanos y los internacionales confluían en este caso a la hora de oponerse a la irracionalidad.

Se publicó también una carta internacional que se solidarizaba con los pueblos kurdos en resistencia firmada por Noam Chomsky, Angela Davis, David Harvey, John Holloway,  Rita  Segato, Arjun Appadurai, Michael Hardt, Raúl Zibechi, Eduardo Viveiro de Castro, Boaventura de Sousa Santos,  Tehodor Shanin,  Bárbara Duden, Gustavo Esteva, Toni Negri, Arturo Escobar, Manuel Rozental, Edgardo Lander, y 200 firmas más de personalidades académicas de Estados Unidos, Canadá, Noruega, Rusia, Albania, Francia, Inglaterra, Alemania, Italia, Portugal, Grecia, España, Holanda, India, México, Uruguay, Venezuela, Argentina, Brasil, Bolivia, además de colectivos de pueblos. Destacaron que la comuna de Rojava era el primer esfuerzo en Medio Oriente de un proyecto político anticapitalista basado en el confederalismo democrático. La autonomía del Rojava era la utopía de un mundo posible, donde la interculturalidad, una diferente y virtuosa relación entre géneros, y el respeto de la madre Tierra se construían diariamente. La hostilidad bélica del Estado turco en contra de ese esfuerzo se estaba convirtiendo en la posibilidad concreta del exterminio étnico. Enfatizaron su solidaridad con la lucha de los pueblos kurdos y del norte de Siria y gritaban en contra de esa nueva ola de agresión capitalista-patriarcal del Estado turco, bajo el silencio o la complicidad de la Unión Europea y organismos internacionales que seguían demostrando que los derechos humanos sólo tenían validez si obedecían a la ley del mercado. Señalaron que defender el Rojava significaba defender a todos aquellos colectivos y sujetos que luchaban diariamente en contra de la barbarie capitalista y patriarcal.

Se difundió otra declaración en castellano, turco, árabe, persa, griego, alemán, francés, inglés, italiano y portugués. Las centenas de firmantes también provenían de varios sitios del mundo, y había una gran parte de colectivos mexicanos.  En ella se hacía saber que la indignación y el rechazo a la invasión de Turquía a Rojava habían propiciado que se multiplicaran reuniones en las que se había decidido no sólo expresar el enojo, sino desatar muchas acciones para que Turquía saliera de Rojava. Se organizaron actos de repudio al gobierno turco en muchas partes del mundo. Esta declaración se sumaba a las demás iniciativas solidarias y de rechazo. Se hacía ver que lo importante era proponer, compartir creatividad y compromiso de todas y todos en la mayor parte de sitios. Se invitaba a multiplicar y compartir esfuerzos. Había que propagar la lucha del pueblo kurdo y rechazar al gobierno turco y a sus cómplices. Se exhortaba a hacer folletos, impresos, murales, realizar visitas a los barrios, y desplegar una variedad de acciones. Se denunciaba que el dictador turco y su ejército estaban aplastando un pueblo que había hecho realidad la revolución de las mujeres. Se señalaba que el segundo ejército más poderoso de la OTAN estaba llevando a cabo un genocidio. Frente a hechos de muerte y destrucción maquillados de retórica, se repudiaba al presidente turco y a su ejército invasor y asesino. Se reafirmaba el compromiso de rechazar a la tiranía de muerte turca. Se pedía que hubiera actos de repudio contra los representantes del régimen genocida turco. Se fue dinamizando una amplia red internacional para dar cuenta de una multiplicidad de actos de solidaridad con el pueblo kurdo y de repudio al gobierno turco y sus mercenarios. Se enfatizaba que firmar comunicados era importante, pero no suficiente ante la barbarie desatada por el ejército turco y sus mercenarios sirios. Se llamaba la atención de que ante el riesgo de una masacre étnica los pronunciamientos eran bienvenidos, pero que había que realizar acciones para impedir eso. Se propusieron boicots a las diversas presencias turcas por el mundo, a participar en acciones de presión sobre instituciones turcas en los diversos países, hacer protestas ante instituciones de los países integrantes de la Alianza Atlántica, a realizar videos, artículos, análisis claros que defendieran la lucha kurda. Se enfatizaba que los asuntos geopolíticos y tácticos sólo competían a los kurdos, por lo que había que respetar sus decisiones y apoyarlas. Se instaba a develar el engaño del capital, y hacer ver que, así como amenazaba a Rojava, lo hacía con los demás pueblos originarios. Ante esa situación se exhortaba a organizarse, resistir y luchar para que el capitalismo no privara a los pueblos de dignidad y esperanza. Se lanzaba el grito: si caía Rojava, era la humanidad la que sufriría una gran derrota; defender a Rojava era defender a la humanidad.  

En Argentina organizaciones políticas y sociales realizaron un acto frente a su cancillería para rechazar la invasión militar del Estado turco a Rojava. Fue entregada una carta en la que denunciaban los crímenes que Turquía cometía contra los pueblos de Rojava. Planteaban que la opción del diálogo y el respeto al derecho internacional humanitario siempre debía ser la apuesta de la comunidad internacional; por lo tanto, exigían que Argentina se sumara al clamor internacional para frenar una intervención militar turca en contra de la Administración Autónoma del Norte de Siria y de las FDS. Pedían que se llevaran a cabo las acciones necesarias para contribuir a que cesara esa invasión; que se presionara al gobierno turco para que detuviera los ataques al pueblo kurdo; que el Estado argentino expresara su solidaridad hacia todas las víctimas que estaban sufriendo un nuevo intento de genocidio; y llevar todas las acciones pertinentes en el contexto internacional para que Turquía abandonara la ocupación del norte de Siria.

Decenas de académicos de las universidades del Reino Unido mandaron una carta firmada a su Secretario de Estado. Denunciaron la invasión militar ilegal por parte de Turquía del norte y el este de Siria. Recordaron que la comunidad internacional tenía una deuda con las FDS por su sacrificio para detener y derrotar a ISIS y construir la paz y la estabilidad en la región. Se refirieron a la campaña despiadada y criminal del presidente turco contra los derechos humanos de los kurdos. Pidieron al gobierno del Reino Unido que condenara de inmediato la invasión de Turquía, que tomara medidas para detener la invasión. Exigieron una retirada inmediata de todas las tropas turcas del suelo sirio. Hicieron un llamado al boicot de todos los bienes turcos y el turismo.

Como Assad había derrotado a las milicias rebeldes respaldadas por Turquía, lo que buscaba el gobierno turco era arrebatarles a los kurdos su territorio para colocar ahí a los refugiados sirios que tanto problema político le ocasionaban al gobierno, y a las milicias apoyadas por Turquía para que se reagruparan y recuperaran. (Entre esas fuerzas estaban los prisioneros que los kurdos le hicieron al Estado Islámico, y que Turquía quería rescatar).[7]

El periodista y escritor inglés Robert Fisk, corresponsal en Oriente Medio para el periódico británico The Independent, analizó la perfidia y traición hacia los kurdos. De los turcos dijo que fingían combatir el terrorismo cuando ayudaban a Al Nusra en Afrín, en tanto el petróleo de ISIS fluyera hacia Turquía. Con la resurrección de ISIS por parte de Turquía sus terroristas podían cometer nuevos actos en el mundo, o huir hacia países europeos entre los 3.6 millones de refugiados con los que Turquía había amenazado a Europa. Si Trump era responsable de haber desencadenado el caos, había otros responsables también, pues cómo podía la Unión Europea no actuar cuando Turquía quería realizar una limpieza étnica a gran escala apoyada por sus milicias mercenarias. Destacaba que  la gobernabilidad internacional se había derrumbado en Medio Oriente.[8]

Otros señalaron que hasta el 13 de octubre el ejército turco y las milicias islamistas árabes que le apoyaban habían penetrado unos 10 kilómetros a lo largo de toda la frontera siria con Turquía y habían provocado el desplazamiento hacia el sur de unos miles de refugiados. Se resaltaba que después de haber llevado el peso de la lucha contra el Estado Islámico, los kurdos habían sido abandonados. La nueva alianza que se estaba conformando entre los kurdos, el ejército sirio y el ejército ruso podría intensificar los ataques contra el bastión islamista sirio pro-turco de Idlib, lo cual generaría una segunda ola de desplazados hacia el sur de Turquía, en sentido inverso a la que pretendía Erdogan.  Había datos que hacían ver que las fuerzas de Al-Nusra, en el sur de Idlib estaban impidiendo la entrada de refugiados para convertirlos en escudos humanos frente a un ataque sirio-ruso. Los kurdos parecían estar solos, y sólo podrían contar con una solidaridad que en esos momentos era débil, de la izquierda internacional y muy especialmente de la izquierda turca. La invasión turca del norte de Siria intentaba no sólo poner fin al experimento de democracia radical Rojava, sino acabar para siempre con las aspiraciones de autogobierno kurdas. El objetivo de Turquía de ocupar el norte de Siria incluía la arabización de Rojava y el aplastamiento de los kurdos. Ese experimento ya lo había realizado en Afrín.[9]

Pero a mediados de octubre hubo un vuelco en la situación con el acuerdo entre las milicias kurdas y el régimen sirio para detener la ofensiva de Turquía.  Sin embargo, no todo era tan nítido y había una madeja bastante intrincada. Rusia junto con Irán impidió la caída de Al Assad. Pero también mantenía buenas relaciones con el gobierno de Turquía. Rusia adquirió un papel preponderante en este conflicto. Muchos habitantes de la región temían la vuelta del régimen sirio. Algunos pensaban que se les estaba forzando a elegir entre el genocidio o una vida humillante. Algunos analistas llamaron la atención de que el ejército sirio quería recuperar los pozos de petróleo y gas. La autonomía kurda se encontraba en peligro. [10]

Amnistía Internacional el 17 de octubre publicó un informe en el que acusó a Turquía de cometer graves violaciones y crímenes de guerra. Esa organización humanitaria tenía pruebas irrefutables de ataques indiscriminados en zonas residenciales. Expresó su preocupación por los desplazados. Denunció que las acciones de Turquía amenazaban con limitar la entrega de asistencia vital y ayuda médica a quienes la necesitaban, provocando una catástrofe humanitaria. La Media Luna Roja Kurda señaló que las tropas turcas impedían que los equipos médicos auxiliaran a los heridos. La copresidenta del Consejo Democrático Sirio planteó que el gobierno turco atacaba la región más pacífica de Siria que no era amenaza para ningún país. Turquía y sus aliados atacaban a quienes habían luchado contra los terroristas del Estado Islámico y habían protegido la seguridad de Rojava. Los ataques turcos habían producido el desplazamiento de más de 300 mil personas y el asesinato de decenas de civiles, incluidos niños. Erdogan utilizaba tácticas de tierra quemada contra los kurdos.

Un miembro del Consejo Ejecutivo de la Unión de Comunidades del Kurdistán evaluó la invasión del Estado turco en el norte y el este de Siria. Recordó que el mundo entero se unió contra Hitler y fue capaz de derrotarlo. Convocaba a hacer lo mismo con el fascista Erdogan. Quienes habían luchado contra ISIS estaban siendo bombardeados por el Estado turco y mercenarios, con todo tipo de tanques, artillería y aviones. El pueblo kurdo quería vivir con dignidad y para eso tenía que resistir.

La comandancia de las FDS hizo saber que los pueblos de Rojava resistirían la invasión del Estado turco contra la región. Alabó las batallas épicas en la ciudad de Serekaniye, y   la defensa de Manbij. Aclaró que la estrategia seguida por la ocupación turca era revivir a ISIS y vaciar a Rojava de sus habitantes para asentar a otros en su lugar. En cuanto al acuerdo logrado entre Turquía y Estados Unidos el 17 de octubre que implicaba el alto el fuego durante cinco días esa comandancia precisó que cubría la zona entre Gire Spi y Serekaniye. Anunció que las FDS harían todo lo necesario para que el alto el fuego fuera un éxito. Dijo que ese acuerdo incluía el regreso de las personas desplazadas a sus hogares y que no implicaba el cambio demográfico de la zona. Consideró que el alto al fuego había sido el resultado de la lucha de los kurdos, los árabes, los cristianos asirios y otros, llevada a cabo juntos, y el resultado del apoyo de muchas fuerzas del mundo, de los pueblos y de los estados. La resistencia había detenido la ocupación turca. Sin embargo, un día después hizo saber que las tropas turcas habían violado el alto el fuego con combates, ataques aéreos y de artillería contra combatientes, asentamientos civiles y un hospital. Ante esto anunció que las FDS ejercerían su derecho de autodefensa.

Por su parte la información de Turquía era que les daban cinco días a los kurdos para evacuar la zona 32 kilómetros de la frontera turca a lo largo de 480 kilómetros. Si se iban de ahí, entonces el cese al fuego sería definitivo. El republicano Mitt Romney denunció que las 120 horas de alto el fuego decretadas tenían toda la apariencia de un ultimátum a las milicias kurdas para que se retiraran de la franja fronteriza.[11] El acuerdo  implicaba una llamada zona de seguridad para Turquía que resultaba indefinida en sus límites detrás de donde tendrán que reubicarse las defensas kurdas. Estados Unidos dijo que, debido al cese al fuego, ya no impondría sanciones económicas a Turquía. En un acto de cinismo los presidentes turco y estadounidense se preciaron de contribuir a la paz.[12] El presidente de Siria calificó la invasión turca como agresión delictiva. Rusia dijo que esperaba que Turquía le presentara la información sobre sus acuerdos pactados con Estados Unidos.  El Consejo Europeo tomó nota del anuncio de la pausa de las operaciones militares. Pese a ese acuerdo, varios dirigentes europeos reiteraron su llamado a que Turquía pusiera fin a la ofensiva militar contra los kurdos.

Se denunció que Turquía usaba fósforo blanco y napalm en sus ataques, lo que producía una catástrofe humanitaria. Durante el supuesto alto al fuego (anunciado para apaciguar la opinión internacional) Turquía seguía bombardeando el norte de Siria. La Administración Autónoma del Norte y el Este de Siria reafirmó su pleno compromiso con la implementación del alto el fuego acordado entre Estados Unidos y el Estado turco; pero denunció que Turquía no había respetado la resolución de alto el fuego en algunas áreas. Aclaró que algunos puntos del acuerdo de alto el fuego aún necesitaban ser discutidos con los Estados Unidos. Agradeció a las FDS que hubieran frustrado los planes invasores. El agradecimiento también se extendió a los países que habían condenado la agresión injusta. El Consejo Democrático Sirio solicitó a la ONU, a la Liga Árabe y a Estados Unidos enviar observadores internacionales con el fin de mantener el acuerdo del alto el fuego temporal y hacerlo permanente, conduciéndolo a una retirada completa del ejército de ocupación turco, que cometía genocidio con la ayuda de sus grupos armados. Las FDS anunciaron el 21 de octubre que en el marco del alto el fuego temporal de las operaciones militares con la parte turca y por mediación estadounidense, la ciudad de Ras al Ayn había sido evacuada completamente. El gobierno turco confirmó la retirada. Se comentó que el alto al fuego pactado dejaba varios hilos suelos y no terminaba por definir la denominada zona de seguridad de la que debían retirarse las milicias kurdas. Al parecer los turcos pretendían que la retirada fuera de toda la frontera turca, mientras los kurdos entendían que debían hacerlo de  las áreas  controladas por las fuerzas turcas y sus aliados.[13]

El gobierno sirio envió más tanques y tropas hacia la frontera con Turquía el 21 de octubre. El presidente francés planteó al presidente ruso la necesidad de prorrogar el alto al fuego y encontrar una salida por medios diplomáticos. La Secretaria de Defensa de Alemania propuso la creación de una “zona segura” con control internacional para proteger a los civiles desplazados y asegurarse de que la lucha contra el Estado Islámico continuaría. El presidente turco tenía que llegar a un acuerdo el 22 de octubre con el presidente ruso sobre la nueva situación. [14] La traición de Trump a los kurdos había sido tan descarada que provocó una ola de simpatía hacia los kurdos sirios que no habían disfrutado antes. La opinión pública interior turca mantenía el énfasis en el éxito militar turco, pero Turquía había perdido las guerras diplomática y de propaganda.[15]

Se divulgó que el Estado turco utilizaba diferentes grupos para ocupar Siria. Aunque se presentaban como Ejército Nacional Sirio, cada uno actuaba con su propia agenda y sólo coincidían en estar supeditados a Turquía, la cual tenía la intención de invadir el nordeste de Siria para acabar con los kurdos. Muchos de esos grupos provenían de Al Qaeda y de la Hermandad Musulmana. Lo que los turcos querían era crear una zona turcomana en la frontera con el norte de Siria.[16]

Un fotoperiodista recorrió el norte de Siria después de la llegada de las tropas turcas y mostró familias que huían, mientras los varones se quedaban a cuidar sus hogares. Constató que había temor e incertidumbre. Sabían que Trump los había traicionado, pero estaban a la espera de lo que pudieran acordar Siria y Rusia. Muchos de los que padecieron la opresión del régimen de los Al Assad temían lo que pudiera pasar cuando el gobierno sirio estaba revitalizado su presencia en la zona.[17]

El Comando General de las YPJ publicó una declaración en la que señaló que el 21 de octubre combatientes kurdas mantenían sus posiciones en el frente, en el marco de su derecho a la legítima defensa. El Estado turco y sus mercenarios atacaron con armas pesadas, a pesar del acuerdo de alto el fuego. Denunció el trato barbárico de estas bandas sobre el cuerpo de una de las camaradas mostrando los mismos métodos del Estado Islámico; y que el Estado turco y sus bandas estaban cometiendo grandes atrocidades contra las mujeres que luchaban. Esas acciones sucias e inmorales eran el resultado de las políticas de Trump y Putin en el territorio sirio. Pidió a todas las mujeres y organizaciones de mujeres y de derechos humanos del mundo que tomaran una posición contra la invasión del Estado turco. Hizo saber que esa barbarie no disminuiría su fuerza de voluntad y la determinación de su compromiso. Anunció que se mantenía la promesa de proteger a todas las mujeres con el espíritu de defender también todos los valores sociales que se habían expresado en la revolución del norte y el este de Siria. Las fuerzas ocupantes de Turquía no detuvieron sus ataques.

Al término de la tregua de cinco días el comité de la campaña "Mujeres defienden Rojava” recordó que hacía una semana había publicado la declaración de las mujeres que exigía el alto de ocupación de Turquía contra el norte y este de Siria. En esos momentos difundía un nuevo comunicado para unir las voces y acciones de las mujeres en todo el mundo contra la guerra e instar a la ONU y a la comunidad internacional a tomar medidas inmediatas para detener la agresión de Turquía. Se señaló que el acuerdo de “alto al fuego” entre Turquía y Estados Unidos había sido en realidad un proyecto de expansión y limpieza étnica de Turquía. Fueron denunciados los crímenes de guerra de Turquía que no se habían detenido. Durante esa tregua las ciudades y pueblos, especialmente en el área entre Serekaniye, Til Temir y Kobane, habían sido bombardeados, asediados y saqueados por el ejército turco y sus grupos asesinos del Estado Islámico. Contabilizaban que más de 200 civiles habían sido asesinados, que cientos resultaron heridos y cientos de miles habían sido desplazados. Fue destacado que esos crímenes no habían podido romper la resistencia de las mujeres y la solidaridad entre la gente en Rojava. La solidaridad de las mujeres de todos los continentes para defender Rojava había fortalecido la resistencia. Se hizo saber que mil 815 organizaciones de mujeres, colectivos, redes, sindicatos, políticos, cineastas, actrices, periodistas, activistas por la paz, mujeres y defensores de los derechos humanos habían mostrado acciones de solidaridad. Mujeres de muchos países habían compartido mensajes de video, declaraciones de solidaridad y acciones a favor de Rojava. Al término de la tregua de cinco días las mujeres de Rojava no sabían qué esperar. Se preparaban para una nueva escalada de la guerra y nuevos crímenes contra su pueblo. Sabían que debían ampliar su compromiso y presión para destruir estos planes de ocupación y genocidio. Debido a esta situación, solicitaban a todas las personas que destacaran las demandas de esa declaración, e instaban a todos los gobiernos, la ONU y todos los organismos relevantes de la comunidad internacional a tomar medidas efectivas e inmediatas para establecer una zona de exclusión aérea sobre el norte y el este de Siria como primer y urgente paso hacia la protección de la población; se debía detener inmediatamente la invasión y ocupación por parte de Turquía del  norte y el este de Siria; se tenían que impedir más crímenes de guerra y limpieza étnica por parte de las fuerzas del ejército turco, ISIS, El Nusra y otros grupos terroristas yihadistas. [18]

Los presidentes de Siria y Rusia hablaron sobre la situación en el norte de Siria. Acordaron preservar la unidad y la integridad territorial de Siria.  Acordaron desplegar fuerzas rusas y sirias en la zona de la operación turca en Siria a partir del 23 de octubre. Siria rechazó totalmente toda invasión al territorio sirio bajo cualquier nombre y con cualquier pretexto. También se enfatizó que Rusia y Turquía coincidían en el combate de toda forma de terrorismo y separatismo en territorio sirio. Las fuerzas turcas y rusas patrullarían conjuntamente la frontera. Rusia declaró que Turquía terminaba su ofensiva militar en el noreste de Siria, pero precisó que todo dependería del cumplimiento de los acuerdos, que incluían la retirada de armas, fuerzas y equipos de las milicias kurdas.  Las fuerzas kurdas llegaron a un acuerdo con las fuerzas del gobierno sirio para que el ejército sirio se desplegara en algunas zonas fronterizas controladas por kurdos para contrarrestar el ataque turco. Rusia dijo que se había logrado el cese de la operación que provocaba una reacción “tan controvertida” en el mundo. Otro acuerdo fue el regreso “seguro y voluntario” de los refugiados, y la creación de un monitoreo conjunto para vigilar el cumplimiento de las medidas. Las noticias del 23 de octubre señalaban que se había alcanzado una nueva tregua para alejar a las milicias kurdas de todo el confín turco. El presidente turco anunció que el área que se había puesto a resguardo era para los más de tres millones de refugiados sirios que estaban en suelo turco. También se supo que quedaba excluida de esa zona Qamishli, la "capital" de los kurdos sirios donde residían decenas de miles de civiles. El gobierno de Estados Unidos anunció que, si el cese al fuego se convertía en definitivo, se retiraría a Turquía las pocas sanciones que todavía quedaban.

Según apreciaciones de estudiosos estadounidenses los rusos apoyaron a Turquía, pero delimitaron su expansionismo para impulsar al régimen sirio a controlar la totalidad del territorio. En un acuerdo inicial tos turcos sólo mantendrían el control de una franja de 120 kilómetros comprendida entre Tel Abyad y Ras el Ain, en un área central que no contaba con mayoría de población originaria kurda. Las fuerzas de Damasco regresarían a los puestos aduaneros junto con la policía militar rusa, mientras patrullas conjuntas ruso-turcas supervisarían una franja fronteriza limitada a 10 kilómetros de anchura, en la llamada “zona segura”. Rojava no desaparecía del mapa, pero alteraba sus límites territoriales. Se decía que los milicianos de las YPG seguían controlando los campos petrolíferos de la provincia nororiental de Deir Ezzor, que albergaban el 75% de las reservas de crudo del país árabe, estimadas en 2,500 millones de barriles. El Pentágono se planteaba mantener la presencia de 200 militares estadounidense en los codiciados yacimientos, en teoría para evitar que pudieran volver a caer manos de yihadistas del ISIS.  Se preveía que el giro de la situación se pudiera definir en la reunión del Comité Constitucional, integrado por representantes del gobierno sirio, la oposición y la sociedad civil siria. Este órgano patrocinado por la ONU iniciaría sus labores  a finales de octubre en Ginebra.[19] No obstante, el acuerdo de diez puntos entre Turquía y Rusia modificaba de fondo ese acuerdo inicial pues dejaba desprotegidos a los kurdos que habitaban las principales ciudades de Rojava.

El Comandante General de las FDS habló por videoconferencia, con el ministro ruso y con el Jefe de Estado Mayor de Rusia sobre el acuerdo de 10 puntos entre Rusia y Turquía. Expuso la necesidad de poner fin a la guerra en la región y a la tragedia humana que sufrían los civiles. En ese acuerdo se planteó que las YPG/YPJ ya no estrían en Manbij y Tal Rifat. Algunos de los artículos del acuerdo eran preocupantes, y planteó la necesidad del diálogo para llegar a un consenso. Trajo a la reflexión el hecho de los bombardeos y ataques turcos estaban siendo respondidos con una sostenida resistencia por parte de las FDS. Adujo el gran repudio internacional a los ataques de los turcos y de sus aliados.  Las FDS insistieron en su denuncia de que Turquía había violado el alto el fuego de cinco días acordado con Estados Unidos, que finalizó el 22 de octubre. También denunciaron que el 24 de octubre el ejército turco, junto con mercenarios, habían emprendido un ataque integral contra los pueblos de Manajir, Asadiya y Mishrafa, al este de Serekaniye. Precisaron que ese ataque se perpetraba desde tres frentes y que en la región había intensos combates. El Comandante General de las FDS hizo un llamamiento a Estados Unidos, como garante del alto el fuego, para que detuviera los ataques de inmediato.

Miles de mujeres de Qamishli, capital de Rojava, se movilizaron contra la invasión militar.  También hubo marchas en ciudades como Tirbespi. El colectivo colombiano Pueblos en Camino difundió un comunicado en el que señalaba que el capitalismo global, el patriarcado histórico y el racismo ininterrumpido estaban atacando a Rojava. Turquía y el segundo ejército más poderoso de la OTAN tenían la misión de actuar en ese frente para exterminar una de las más hermosas, concretas, contagiosas y viables alternativas a un régimen de muerte, exterminio y despojo para la ganancia de unos pocos y del patriarcado global. Compartió una entrevista que había dado Melike Yasar en la que llamaba a no dejarse engañar pues Estados Unidos, los países de la Unión Europea y todos los miembros de la OTAN aparentaban estar en contra de Erdogan, de palabra, pero en los hechos no lo detenían. Simulaban una tregua que excluía a las y los kurdos y sirios para encubrir la masacre que habían planificado y ahora ejecutaban en conjunto. Para la OTAN había que eliminar la población que le resultaba un estorbo a la acumulación de ganancias y al acceso a territorios, empezando por quienes construían alternativas de paz y libertad con la tierra. Quería conquistar territorios y recursos vitales y esenciales para seguir acumulando ganancias. Echaba mano de la guerra para superar la mayor crisis del capitalismo. Se lanzaba una guerra de exterminio contra Rojava. Exterminar la revolución kurda era un pretexto y una necesidad. No sólo para acumular con la guerra, sino para aplastar lo que no era solamente una alternativa a ese orden de despojo y ganancias, sino la única posibilidad de salir de esta trampa ecocida y enemiga de la vida. Pero Rusia y sus aliados también emprendían esa política antipopular contra todos los pueblos del Medio Oriente. Se insistía en la necesidad de que los de abajo se organizaran.  La solidaridad con Rojava era la defensa de la lucha de muchos por otro mundo. Pueblos en Camino precisaba que no era “ayudar” a los de Rojava, sino tejerse en resistencias y autonomías para librarse de la Cuarta Guerra Mundial contra los de abajo. La guerra contra Rojava era la guerra de la muerte por ganancias contra la vida en libertad y con la Madre Tierra.[20]

Fue denunciada la enésima traición al pueblo kurdo, el cual estaba llevando a cabo una heroica lucha contra Estado Islámico. Se le traicionaba a pesar de haber cumplido el acuerdo inicial de completar el repliegue de la llamada zona de seguridad de 120 kilómetros. Se apuntó que el acuerdo de 10 puntos entre Rusia y Turquía, en el que no fueron tenidas en cuenta las FDS, permitía a Turquía mantener el statu quo en la franja de 120 kilómetros del norte de Siria que ya estaba ocupando entre Tal Abyad y Serekaniye, lugar donde pretendía reubicar a la mitad de las más de tres millones de personas refugiadas que vivían en Turquía.  Pero sobre el resto del territorio, tanto al oeste como al este desde el Éufrates hasta la frontera con Irak, Moscú se comprometió a supervisar, junto con los guardafronteras sirios la retirada, desde el 23 de octubre y en 150 horas, de las milicias kurdas hasta una profundidad de 32 kilómetros, tal y como había exigido el presidente turco. La policía militar rusa patrullaba en Rojava, por petición  de Erdogan desde el 24 de octubre.[21] El comandante general de las FDS precisó que se había acordado el alto al fuego, pero no se había creado una alianza con nadie. Sin embargo, denunció que los turcos no respetaban ese alto el fuego. Habló de que las conversaciones que se estaban teniendo eran sobre el destino del pueblo kurdo. Había términos del acuerdo que aceptaban, pero otros no, y continuarían debatiendo esos puntos.[22] Los ataques turcos proseguían el 25 de octubre. Las FDS reiteraron su llamado a los países garantes del acuerdo para que cesara el fuego y se responsabilizaran de esas violaciones. El hecho de que siguieran los combates de los turcos era responsabilidad de Trump. Aclararon que sus relaciones con Estados Unidos continuaban sobre la erradicación de ISIS. Las FDS apoyaban la solución política en Siria siempre y cuando ésta tuviera privacidad dentro del ejército sirio, y que permanecieran en su posición. Agradecían al Congreso de Estados Unidos y a los que estaban apoyado al pueblo kurdo. Como la ofensiva turca proseguía, el pueblo kurdo estaba en peligro. Pedían el apoyo internacional para que se pusiera fin a esa guerra, y los pueblos de la región fueran protegidos. El Comandante General de las FDS reiteró que el Estado turco seguía violando el alto el fuego. [23] Amnistía Internacional reveló que Turquía había estado deportando por la fuerza a refugiados sirios antes de la creación de la llamada “zona segura”. Consideró que era escalofriante el acuerdo de Turquía y Rusia porque el retorno no era voluntario ni seguro.

En una entrevista Melike Yasar resaltó que lo que estaba sucediendo en el norte de Siria era muy preocupante porque no era una guerra entre ejércitos, sino una guerra contra el pueblo kurdo. Turquía estaba decidida a destruir los triunfos de las mujeres en Rojava, que habían sido una fuente de inspiración para todo el Medio Oriente. El presidente turco buscaba imponer una limpieza étnica y un cambio demográfico. Se oponía al confederalismo democrático impulsado por los kurdos. Intentaba expandir el territorio de Turquía y pretendía imponer su propio gobierno en las regiones del Norte y Este de Siria, violando el derecho internacional y la soberanía de toda la región. Melike precisó que la ocupación del Estado turco no era sólo una ocupación sobre un territorio kurdo, sino donde se encontraban muchos otros pueblos con distintas creencias. Turquía desconocía el principio de voluntad de los pueblos de la región que habían estado viviendo pacíficamente bajo una autonomía. Melike hizo un llamado para evitar el genocidio que quería Turquía. Ante el levantamiento del pueblo chileno contra la grave situación que estaba padeciendo, el pueblo kurdo, no obstante los ataques bélicos en los que se encontraba, envió demostraciones de apoyo a la lucha chilena. [24]

La Copresidencia del Consejo Ejecutivo de la Confederación de los Pueblos del Kurdistán (KCK) se pronunció sobre los acuerdos entre las grandes potencias y Turquía. Estados Unidos, Rusia y todos los poderes políticos que formaban parte del genocidio contra los kurdos serían juzgados por la humanidad y la historia. Reafirmó que esos acuerdos eran inaceptables porque no tenían en cuenta la voluntad de los pueblos. Se había demostrado que los kurdos y los pueblos del nordeste de Siria habían construido el sistema político y social más democrático, pacífico y estable de Oriente Medio. Anotaba que la opinión pública democrática era consciente de la agresión dirigida contra el pueblo kurdo y, por esta misma razón, se había opuesto a la campaña genocida del Estado turco. Crecía la convicción de que la heroica lucha del pueblo kurdo y el levantamiento de la humanidad triunfarían definitivamente sobre el Estado turco genocida y sus sucios socios. El pueblo kurdo y los pueblos del nordeste de Siria no aceptaban al Estado turco ocupante y rechazaban que el Estado turco patrullara junto a Rusia en la frontera. No estaban de acuerdo con la retirada de las FDS de Rojava y el nordeste de Siria.  El KCK recordó que la Administración del Norte y el Este de Siria había aceptado la existencia de escuadrones de patrulla sirios y rusos en la zona fronteriza. En cuanto a cómo sería el sistema político en el nordeste de Siria, y qué papel tendrían las FDS, eran cuestiones que debían aclararse sólo por medio de negociaciones. Enfatizó que la imposición del hecho consumado en este asunto se enfrentaría a la resistencia histórica de los pueblos del nordeste de Siria y sus fuerzas de autodefensa. Rusia y el Estado sirio podían garantizar la solución de todos los problemas en Siria y el fin de la invasión turca por medio de una relación democrática con los kurdos y los pueblos del nordeste de Siria, y despejando el país de los invasores. Debían respetar la voluntad democrática de los kurdos y los pueblos sirios del nordeste y convertir esto en una oportunidad histórica para la creación de la unidad siria sobre una base democrática. Los kurdos y los pueblos sirios del nordeste habían ofrecido esta oportunidad. No deberían sabotearla haciendo acuerdos inaceptables con Turquía y conduciendo al Estado turco al noreste de Siria. Los kurdos y los pueblos del nordeste de Siria rechazaban todas las imposiciones inaceptables por medio de la resistencia y el apoyo de los pueblos de todo el mundo. La resistencia frustraría todos los proyectos y las tramas; los kurdos y los pueblos de Siria ganarían con el apoyo de la humanidad democrática.[25]

El Copresidente del Consejo Ejecutivo de la KCK declaró que los kurdos estaban luchando por su propia existencia.  Rusia y Estados Unidos habían sacrificado a los kurdos por sus propios intereses y estaban ayudando a Erdogan y a ISIS.  Estados Unidos, Rusia, la ONU y Turquía eran responsables de los muertos y heridos. Erdogan dijo abiertamente en la ONU que estaba ocupando el noreste de Siria, y nadie dijo nada.  Eso era inmoral. Por eso Turquía no detenía la ocupación y las masacres. Turquía no quería dejar a ningún kurdo en Rojava. Algunos estados árabes como Egipto y Palestina habían adoptado una postura correcta. No podían tomar decisiones serias en la práctica contra Estados Unidos, Rusia, Europa y las Naciones Unidas, pero mostraban posiciones correctas. Planteó que los kurdos debían resistir y luchar por sí mismos.  Los kurdos, árabes, asirios, armenios, circasianos y turcomanos que vivían en el noreste de Siria habían decidido mantener la integridad de Siria. En cambio, Turquía había creado un ejército nacional sirio, pero no aceptaba a Siria, pretendía desarrollar una nueva Siria contra Siria. Ese ejército era un conjunto de bandas que obedecían al ejército turco. Los kurdos tendrían que oponerse a la ocupación con valentía. Otra cosa que el pueblo turco debería aclarar era si aceptaba esta guerra, pues si así fuera participaría de los crímenes que se su gobierno estaba cometiendo. Los que representaban la conciencia de la humanidad estaban al lado de los kurdos, y en contra de la ocupación del Estado fascista turco. Los kurdos obtendrían resultados con la resistencia.[26] La Comandancia General de las FDS declaró el 26 de octubre que después de discusiones con Rusia sobre la objeción en torno a algunos términos del memorando, habían acordado la implementación del acuerdo de Sochi del 22 de octubre para detener la agresión turca al noreste de Siria. Debido a eso las FDS se estaban reubicando en nuevas posiciones con el fin de que se detuviera el derramamiento de sangre y para proteger a los habitantes de la región. Las fuerzas kurdas estaban siendo reemplazadas por guardias fronterizos de Siria. Pidieron a Rusia que cumpliera sus compromisos y garantizara un diálogo constructivo entre la Administración Autónoma del Norte y el Este de Siria y el Gobierno central de Damasco.

Las FDS se refirieron a la muerte del líder del Estado Islámico el 27 de octubre precisando que había sido resultado de los esfuerzos conjuntos de más de cinco meses entre la inteligencia militar de las FDS y las fuerzas estadounidenses. Insistieron en que ese logro histórico había sido el fruto de la estrecha cooperación entre las FDS y Estados Unidos. Pero advirtieron de que ISIS y el ejército turco pudieran tomar represalias con la población kurda. Por su parte, los rusos pusieron en duda la operación que había dado muerte al líder terrorista. Y aunque el presidente estadounidense agradeció la cooperación con Rusia para permitir que aviones y drones estadounidenses pudieran intervenir en el área en que se encontraba ese líder, los rusos declararon que no sabían de ninguna asistencia a los vuelos de Estados Unidos. Hubo comentaristas que aconsejaron esperar a que se confirmara la muerte del dirigente de ISIS, pero como esas organizaciones tienen siempre reemplazos preparados, eso no significaba que se hubiera acabado con ISIS. Las amenazas del presidente estadounidense de mandar a los países europeos a los presos del Estado Islámico lo único que haría sería difundirlos por el mundo. Las FDS alertaron del peligro de que los invasores convirtieran esa región en otro refugio seguro en el que el ISIS se reorganizara. Indicaron que altos dirigentes del Estado Islámico se estaban trasladando a zonas controladas por el ejército turco en el norte de Siria.

Se realizaron manifestaciones en diversas ciudades de Rojava en las que los habitantes expresaron su repudio a la invasión militar turca y el apoyo a las FDS. Pese a las treguas pactadas, los invasores no las respetaron. Se ha demandado que cesaran los bombardeos turcos, que no se usaran armas químicas, que se establecieran corredores humanitarios para evacuar a los heridos.

Un correspondal reportó que Serekaniye  se había convertido en la zona cero de la ofensiva turca. Los bombardeos turcos planeados contra la población civil atacaron el abastecimiento de agua potable de la ciudad. Médicos de la Media Luna Roja señalaron que habían perdido toda la confianza en América, en Europa, en los periodistas y en las ong. La destucción de los ataques era inmensa.[27]

El Comité Social del Movimiento de Mujeres, Kongra Star, difundió un comunicado en el que señalaba que desde el comienzo de la crisis, el pueblo sirio en general, y en el norte y este de Siria en particular, habían sido sometidos a todas las formas de violencia y crímenes cometidos por grupos terroristas y facciones apoyadas por el estado turco. Esta agresión había causado una gran tragedia contra civiles desarmados. Lamentaba que las ongs humanitarias internacionales se hubieran retirado y suspendido sus trabajos cuando más se necesitaban. Hacían un llamado a la ONU para que cumpliera con su deber. Pedía que fueran enviadas misiones de paz para monitorear e informar de manera efectiva sobre violaciones y abusos de derechos humanos. Solicitaba a todos los estados responsables e instituciones internacionales que asumieran la responsabilidad y actuaran para detener la agresión contra esa región.

 El 30 de octubre el ejército de invasión turco y sus grupos mercenarios proseguían ataques y  bombardeos contra los civiles. Ese día, como parte  de un acuerdo, la policía militar rusa y las fuerzas turcas debían llevar a cabo una misión de patrulla conjunta a lo largo de la frontera de la ciudad de Dirbesiye, en el norte de Siria. No obstante, los turcos no cumplieron con el acuerdo. El rompimiento de los acuerdos ha sido la constante de parte del gobierno turco.  

Se convocó a una campaña internacional denominada “Día Mundial de la Resistencia por Rojava” para el 2 de noviembre. Lo que había demostrado Turquía y sus mercenarios era que su operación militar no intentaba asegurar una frontera que no era agredida, sino una invasión para realizar una limpieza étnica por medio de la expulsión violenta de millones de personas y el cambio demográfico a largo plazo de toda la región. Los estados de la Coalición Internacional, sobre todo Estados Unidos, estaban allanado el camino para la guerra de agresión turca. Los estados del mundo cerraban los ojos mientras el ejército de ocupación turco y sus yihadistas estaban cometiendo un genocidio. Se planeaba que no había que esperar en silencio estas masacres. Sólo un movimiento amplio y resistente detendría esta guerra. Del mismo modo que la gente se movilizaba por las calles de todo el mundo contra la Guerra de Vietnam o la invasión estadounidense de Irak en 2003, la conciencia de la humanidad debía levantarse ahora en una revuelta frente a la barbarie turca en el norte de Siria. Mientras continuara la matanza, la resistencia no debía detenerse. Había que aplastar al fascismo. Las asociaciones estudiantiles kurdas llamaron a participar en esa campaña internacional. Alabaron que la resistencia de Rojava se extendiera por todo el mundo, pues a diario miles de personas en todo el mundo salían a las calles, se manifestaban y llevaban a cabo diversas acciones a favor del pueblo kurdo.

Se fue constatando la existencia de un complot internacional contra el noreste de Siria. Estados Unidos y Rusia acordaron con Turquía la suerte de Rojava, sin tener en cuenta la voluntad de la población, violando los derechos humanos. Las vidas humanas les resultaban indiferentes. Turquía pactó un alto al fuego que no había respetado. En Serekaniye las fuerzas yihadistas se dedicaban a saquear el territorio, llevaban a cabo secuestros, torturas, mutilaciones y decapitaciones. Erdogan intentaba que Rojava fuera poblada por yihadistas. El Estado Islámico con apoyo Estado turco y de la OTAN, se había vuelto a levantar. Rojava sólo contaba con su propia población, y con los pueblos del mundo. Eran indispensables manifestaciones en las calles y acciones de rechazo a esa masacre. Los kurdos planteaban que mientras la resistencia en Rojava defendía a la humanidad de la agresión de Turquía y sus bandas yihadistas con la complicidad de Rusia y la OTAN, desde América Latina los pueblos de Chile, Ecuador, Honduras, Haití, Bolivia, Costa Rica, Uruguay luchaban por la libertad y la democracia, que en cada región tenía un mismo agresor que encabezaba el FMI y el capital transnacional. Hacían ver que los pueblos resistían en Kurdistán y en América Latina la agresión global del sistema neoliberal y marcadamente patriarcal. Crecía la convicción de que, si los pueblos se unían, la lucha del pueblo kurdo triunfaría. Los kurdos esperaban que para el 2 de noviembre hubiera movilizaciones y acciones en las principales capitales y ciudades del mundo, las cuales visibilizaran y denunciaran la invasión militar desatada por Turquía contra el norte y el este de Siria. Varios organizadores de esta campaña mundial promovían la realización de manifestaciones masivas, boicots al Estado turco y las compañías e instituciones que lo apoyaban, señalando directamente a los responsables de esa masacre y a sus colaboradores, evitando que la propaganda turca de mentiras se extendiera. Los diversos activistas por el mundo se iban entrelazando para comunicar sus actividades en contra del genocidio del Estado turco.

Los análisis que se difundían iban siguiendo el rumbo de los acontecimientos. Hubo quienes señalaron que Erdogan descaradamente había proclamado que cometería crímenes contra la humanidad, y confiaba en podía actuar con plena impunidad. No había que olvidar que los fundadores del Estado turco habían organizado y ejecutado anteriormente el genocidio armenio. Erdogan en su actuación sabía que el haber apoyado al Estado Islámico no le había redituado costos. No obstante, también llamaban la atención de que eso podía no seguir siendo así, porque a nivel internacional era posible aplicar una serie de sanciones contra Turquía, y no había que dejar de lado a la a la Corte Penal Internacional.[28] El presidente turco debía ser investigado por haber violado el derecho internacional,  y acusado de crímenes de guerra por la ofensiva militar en Siria, dijo la fiscal e investigadora de la ONU, Carla del Ponte.

Un escritor inglés especialista en Medio Oriente planteó que “el orate” de la Casa Blanca tenía mucho en común con la Roma antigua, que existía algo claramente desenfrenado en la presidencia de Trump, y que había degradado a su país. Era deplorable el abandono de Trump hacia los kurdos al permitir que los turcos y sus “perversos aliados árabes” se abrieran camino hacia el norte de Siria a base de masacres. De Putin, independientemente de que pudiera ser un tirano, decía que al menos estaba cuerdo, y ahora se encontraba al acecho. [29] Pero apoyó a Turquía.

Un académico español analizó cómo los kurdos de Rojava no eran terroristas, habían derrotado a los terroristas del Estado Islámico, y crearon un oasis de democracia en la región. Examinó la historia de la limpieza étnica en Turquía. Contextualizó la actual coyuntura en ese país enfatizando la crisis electoral de Erdogan. Ante esto había agitado el nacionalismo para recuperar popularidad.  Destacó que Rojava no pretendía la independencia respecto de Siria. Enfatizó cómo Rojava era un aliado de occidente en la derrota de ISIS. Se adentró en el hecho de que las milicias kurdas de Rojava habían salvado la vida a unos cien mil yazidíes. Demostró que, si Estados Unidos y occidente hubieran mantenido un apoyo firme, Erdogan no se hubiera atrevido a traspasar las fronteras sirias como lo hacía en octubre de 2019. Las irresponsables bravuconadas del presidente estadounidense estaban conduciendo al desastre a Rojava. También mostró cómo la debilidad de la Unión Europea estaba intensificando los efectos de la actuación estadounidense. Argumentó que al retirarse occidente y al fallarle a los kurdos, se propiciaba la entrada de Rusia y del repudiado presidente sirio en el escenario. Consideraba que en Afrín era muy difícil que las cosas pudieran revertirse. En los demás territorios y ciudades de Rojava había incertidumbre de lo que sucedería en el futuro. Si se lograra parar a Turquía, quedaba la duda de si el presidente sirio y los rusos respetarían el confederalismo democrático que se había construido en Rojava. El analista veía muy difícil que el proyecto democrático e inclusivo de los kurdos pudiera sobrevivir. Había que intentar no fallar completamente a los kurdos (y al resto de comunidades étnicas y religiosas de aquella zona). Pidió tener los ojos abiertos, mantener la información, estar sensibilizados a cuantas concentraciones se hicieran en apoyo a los kurdos, y apoyar a las asociaciones que ya estaban enviando ayuda a esa zona. Resultaba urgente exigir a los políticos de las diversas naciones una respuesta mucho más enérgica ante el gobierno turco y una vigilancia crítica de lo que, a partir de esa coyuntura, realizaría en aquel territorio el régimen de al-Asad. Enfatizó que era un imperativo moral estar sensibilizados y mirar de frente a los desastres sociales y humanitarios mundiales.[30]

Se difundieron análisis señalando que el ataque turco hacía peligrar el innovador experimento de la zona de Rojava, fundado en iniciativas feministas, ecologistas y de distribución de la riqueza. Se enfatizaba que quedarse en señalar que fueron traicionados, no permitía apreciar que los kurdos estaban construyendo una importante autonomía con verdadera democracia, con representación igualitaria de las mujeres y las minorías, con distribución justa de la tierra y la riqueza, con el equilibrio en el poder judicial, y con la protección del medio ambiente. Ha sido un proyecto que se ha ido adaptando a la situación de la guerra regional. Los kurdos habían logrado sobrevivir en situaciones muy críticas.  La fuerza de Rojava no radicaba sólo en sus unidades combatientes, sino en la enseñanza de la lengua y la cultura kurdas, dentro del respeto a otras etnias y religiones, y de los avances hacia la igualdad de género.[31]

El filósofo  Žižek señaló que el destino de los kurdos los convertía en la víctima ejemplar de los juegos geopolíticos coloniales. Su más que merecida plena autonomía no le interesaba a ningún poder. Turquía estaba llevando a cabo un juego político-militar bien planeado, bombardeando de hecho a los kurdos que realmente eran los que luchaban contra ISIS. La capacidad de los kurdos para organizar su vida comunitaria se puso a prueba en condiciones donde se les dio un espacio para respirar libremente fuera de los conflictos de los estados que los rodeaban, y esto había sorprendido al mundo. Rojava era un lugar único en el desorden geopolítico de hoy. Los kurdos construyeron una sociedad que uno no podía dejar de designar como una utopía existente y que funcionaba bien. El filósofo insistió en que era un deber apoyar plenamente la resistencia de los kurdos a la invasión turca y denunciar rigurosamente los juegos sucios que las potencias occidentales realizaban con ellos. Mientras el Estado soberano a su alrededor se hundía gradualmente en una nueva barbarie, los kurdos habían mostrado ser el único rayo de esperanza, pues era un tipo de nuevo orden global que estaba emergiendo. Lanzó la advertencia de que, si los kurdos eran abandonados, no habría lugar para la parte más preciosa del legado europeo de emancipación. Si Europa apartaba la mirada de los kurdos, se traicionaba a sí misma.[32]

Chomsky expresó que era muy difícil la situación que sufrían los kurdos. La traición de Trump ponía en grave riesgo los logros notables de los kurdos en Rojava, una verdadera inspiración y, por esa misma razón, una amenaza para la autocracia y el poder concentrado. Había que poner fin a esas atrocidades. La académica italiana Federica Giardini planteó que defender Rojava significaba defender a los que resistían todos los días, en el Medio Oriente como en cualquier otra parte del mundo, contra las atrocidades que avanzaban. Llamó la atención de que para millones de activistas, pensadores y académicos, la cultura política kurda había sido una potente inspiración de una nueva forma de imaginar y construir una sociedad diferente, basada en la autonomía no estatal, la autodeterminación, la democracia directa y la lucha contra el patriarcado, donde la interculturalidad, en el día a día se desarrollaban relaciones de género diferentes y justas y el respeto por la Tierra. El ataque violento e indignante contra el pueblo kurdo implicaba un ataque a la esperanza de los que buscaban una vida alternativa. Desde Estados Unidos el politólogo Dario Azellini se opuso al  genocidio y la expulsión de una población predominantemente kurda, pero también asiria, cristiana, yezidí y árabe. Señaló que Turquía y sus aliados emprendían la guerra, la expulsión, el genocidio, la intolerancia, el racismo y el autoritarismo. Enfatizó que el futuro de toda una región se decidía en Rojava.[33]

 Para un conocedor de la región, el pacto de Sochi entre Erdogan y Putin era de repartición de la zona kurda-siria. Rusia estableció que el 29 de octubre las fuerzas kurdas deberían retirarse 32 kilómetros o serían aplastadas por la maquinaria militar turca. Seis de sus ciudades quedaban bajo la ocupación extranjera tras ocho años de autogobierno. De la frontera de 440 kilómetros 120 permanecerían bajo el dominio turco, y el resto bajo los rusos y el gobierno sirio. Siria jugó a que los kurdos tuvieran que elegir entre someterse a Damasco o la aniquilación por parte de Turquía. [34]

Un médico jubilado de las fuerzas francesas comentó que los kurdos habían sido abandonados por Estados Unidos y la Unión Europea y que se encontraban acorralados por los turcos, los rusos y el régimen sirio. Habían aceptado los acuerdos del 22 de octubre para retirarse 32 kilómetros de la frontera tuco-siria. No les había quedado otra opción. Sin embargo, todavía faltaban elementos para medir el impacto real de dicho acuerdo. Lamentó que ninguna cancillería occidental hubiera retirado a sus respectivos embajadores de Turquía después del bombardeo turco sobre la región kurda. Las FDS anteriormente habían logrado establecer la estabilidad en la región; pero por sobrevivencia habían tenido que entregar el control de Kobane en donde habían derrotado al Estado Islámico. [35]

Con el pacto entre Putin y Erdogan había quienes temían que se desvaneciera el sueño de la autonomía en el nordeste de Siria. Los kurdos no querían la guerra, sino dialogar. Planteaban la necesidad que la llamada zona segura estuviera bajo la supervisión internacional. Había la confianza de que los valores de igualdad, democracia y respeto entre religiones, entre hombres y mujeres pudieran proseguir porque la semilla ya estaba plantada.[36]

Para el analista Ferda Çetin el acuerdo de 10 puntos era un acuerdo de rendición de Serekaniye y Gire Spi favorable a Turquía e ISIS por parte de la ONU, Estados Unidos y Rusia y hacía peligrar gobierno de ocho años de los kurdos en el norte de Siria. El trío Turquía, Estados Unidos y Rusia habían seguido un plan común, a pesar de las contradicciones y disputas entre ellos. Mientras Estados Unidos y Rusia querían enfrentar los problemas en el Medio Oriente por medio de contradicciones y conflictos de etnia, religión y denominaciones religiosas, el sistema kurdo del confederalismo democrático no veía el origen étnico, la religión y las diferencias sectarias como un área de contradicción y conflicto, sino que  reconocía estas diferencias como la riqueza de la realidad social, el pluralismo y la participación y les daba cabida. Al referirse a la situación que enfrentaban Estados Unidos y Rusia, sus gobernantes recurrían descaradamente a las mentiras. Primero entregaron a Jarablus y Azaz, después a Afrin y luego a Serekaniye y Gire Spi a las pandillas de Turquía e ISIS. Estados Unidos y Rusia estaban dividiendo el territorio según sus intereses utilizando a Turquía. Las pandillas que usaba Turquía hubieran sido derrotadas por los kurdos en el campo de batalla. Rusia y Estados Unidos proclamaban que veían la preservación de la unidad territorial y la integridad política de Siria, pero esto no se lo encomendaban al Ejército sirio, sino al “Ejército Nacional sirio”, compuesto por pandillas bajo los auspicios de Turquía. Los kurdos y otros pueblos que vivían en el norte de Siria no podían ser liberados confiando en Estados Unidos o Rusia abandonándose a la compasión y la misericordia de las grandes potencias. Para los kurdos y otros pueblos que vivían en el norte de Siria, surgía una tremenda oportunidad global para oponerse al fascismo, la ocupación y el colonialismo. Se estaba desarrollado una gran solidaridad internacional.  Había surgido una importante alianza global, que se solidarizó con Rojava y el pueblo kurdo contra la asociación creada por Estados Unidos-Rusia-Turquía-ISIS. Diferentes pueblos, partidos políticos, asociaciones estudiantiles, sindicatos y movimientos de mujeres de todos los continentes estaban ocupando espacios públicos contra el fascismo turco liderado por Erdogan, y obligando a sus propios parlamentos y gobiernos a adoptar una postura. Estas relaciones eran muy efectivas y valiosas en la lucha por la libertad para los kurdos y para quienes defendían Rojava. En esa forma se podían apreciar los rayos de luz que rompían la oscuridad.[37]

El presente texto se fue elaborando con zozobra, indignación y dolor ante el curso de los acontecimientos de octubre de 2019. Los sucesos iban variando con los días. Se trataba de un proceso en curso cuyo término se encontraba lejano.   Se trató de ir visualizando las piezas de ese rompecabezas, y tratar de conjuntarlas para poder tener una visión de conjunto de lo que estaba sucediendo. Los kurdos en Rojava habían construido una sociedad autónoma confederada, democrática y multiétnica, con gran respeto por la naturaleza y con el dinamismo de la revolución de las mujeres. Los rejuegos de los poderosos ponían en peligro ese proyecto. Fueron sometidos los kurdos a una desmedida violencia agresora contraria a los derechos humanos, y ante un nuevo despojo en el que habían tenido que emplear sagacidad para tratar de salvaguardar la vida de los habitantes de Rojava. Ante un ejemplar proyecto inclusivo, se desbordaba un intento de desproporcionada exclusión. Frente al cuidado esmerado de la vida, irrumpía la muerte en todas sus modalidades.  Pareto había analizado cómo había gobernantes cuyas decisiones causaban situaciones caóticas. No obstante, más allá de las obsesiones y errores de Trump y Erdogan, y de los cálculos de Putin, en esta nueva guerra había razones económicas y políticas que enfrentaban un renovado despotismo fincado en una retórica del burdo engaño contra un experimento alternativo anticapitalista y antipatriarcal que se iba consolidando. Las lógicas del capitalismo depredador se alzaban para aplastar una construcción alternativa de los de abajo.  Las complicidades de instancias que debían velar por la defensa de derechos humanos quedaron exhibidas. Venían a la mente las escenas provocadas por Hitler. El capitalismo ve con recelo cualquier iniciativa en su contra, y cuando alguna va avanzando, se presta a enfrentarla y destruirla. El Consejo Nacional de inteligencia de Estados Unidos en un informe titulado Tendencias Globales 2020-Cartografía del futuro global había señalado que en el siglo XXI existían grupos de pueblos originarios radicales que en 2020 podrían crecer y obtener adhesiones de la mayoría de los pueblos indígenas. Enfatizaba que esos grupos podían establecer relaciones con grupos “terroristas” y grupos antiglobalización. Para enfrentar esa amenaza se propuso la estrategia contrainsurgente de la Guerra de Red Social,[38] y las guerras híbridas. En el caso kurdo se confabuló una traición política, una celada de fingimiento de paz y un abierto apoyo a una invasión destructiva violatoria del derecho internacional. Pero surgió una resistencia heroica que obstaculizaba los planes del invasor, y hubo importantes defensas en el campo de las negociaciones logradas. También se suscitó un movimiento internacional que se colocó del lado de los agraviados. Se dificultarán las alternativas al capitalismo; pero encontrarán las formas de expresarse. En el caso de los kurdos, la intención de los poderosos es que no prospere su experimento alternativo; pero la originalidad, inventiva y aprovechamiento de su experiencia, aun en situaciones aciagas, puede encontrar alguna salida. La singularidad de la experiencia kurda de anticapitalismo, antipatriarcado y defensa de la naturaleza pretendía universalizarse por medio de realizaciones específicas en diferentes partes del mundo. Su rebeldía creativa encontraría las formas de que la insumisión emancipatoria hiciera frente a un renovado fascismo. Los dolores eran muy grandes, pero persistía la esperanza de una resistencia organizada que no implicara su exterminio.  Tenían razón en plantear que su lucha era por la humanidad.  Se tendría que incrementar una solidaridad que no se quedara en palabras, sino que se dinamizara en acciones. No había que dejarlos solos.

 

 

* Doctor en antropología  social,  profesor  emérito  del  CIESAS-Occidente  (México). Actualmente  trabaja  líneas  de  investigación  en  el  campo  de  la  antropología,  política, sociedad y estudios políticos en América Latina y el Caribe. Correo: jalonso@ciesas.edu.mx

 

 

 


[1] Leila al Shami, “Catástrofe humanitaria tras la ofensiva turca en el noreste”, Viento Sur, 17 de octubre de 2019, https://www.vientosur.info/spip.php?article15212

[2] La mayor parte de la información de este escrito proviene de la página www.kurdistanamericalatina.org

[3] María R. Sahuquillo, “El Ejército ruso patrulla la zona entre las fuerzas turcas y las de El Asad”, El País, 15 de octubre de 2019, https://elpais.com/internacional/2019/10/15/actualidad/1571149380_027433.html

[4] https://www.jornada.com.mx/2019/10/19/mundo/025n2mun

[5] Mauricio Mechoulam, “Retiro de Siria: psicología y geopolítica”, El Universal, 19 de octubre de 2019, https://www.eluniversal.com.mx/opinion/mauricio-meschoulam/retiro-de-siria-psicologia-y-geopolitica

[6] Órsola Casagrande, “Hasta ayer eran heroínas, ahora no pueden decir que son invisibles”, Berria, 11 de octubre de 2019, https://www.berria.eus/paperekoa/2043/003/002/2019-10-11/atzo-arte-heroiak-zirenak-gaur-ezin-dira-ikusezinak-izan.htm

[7] Mauricio Mechoulam, “Retiro de Siria: psicología y geopolítica”, El Universal, 19 de octubre de 2019, https://www.eluniversal.com.mx/opinion/mauricio-meschoulam/retiro-de-siria-psicologia-y-geopolitica

[8] Robert Fisk “Idiotez política contra kurdos”, La Jornada, 15 de octubre de 2019, https://www.jornada.com.mx/2019/10/15/opinion/025a1mun

[9] Djene Bajalan y Michael Brooks, “La guerra de Turquía contra Rojava”, Kaos en la red, 14 de octubre de 2019, https://kaosenlared.net/la-guerra-de-turquia-contra-rojava/

[10] Andrés Mourenza, “El pacto entre los kurdos y Al Assad revoluciona el tablero de la guerra”, El País, 15 de octubre de 2019,  https://elpais.com/internacional/2019/10/14/actualidad/1571050740_222414.html

[11] Lluís Bassets,  “Las victorias del mentiroso, El País, 20 de octubre, de 2019, https://qoshe.com/el-pais/llu-s-bassets/las-victorias-del-mentiroso/53242555

[12] https://elpais.com/internacional/2019/10/17/actualidad/1571335132_756047.html

[13] https://elpais.com/internacional/2019/10/20/actualidad/1571587625_575745.html

[14] Guadi Calvo, “Siria, otra vez el fuego”, Rebelión, 22 de octubre de 2019, https://www.rebelion.org/noticia.php?id=261674&titular=siria-otra-vez-el-fuego

[15] Tommaso de Franceso, Patrick Cocburn, “Trump, Erdogan y Putin en la guerra por Rojava y Kobane”, Sin Permiso, 20 de octubre de 2019, http://sinpermiso.info/textos/trump-erdogan-y-putin-en-la-guerra-por-rojava-y-kobane-dossier

[16] Ersin Caksu “Turquía intenta establecer una ´zona turcomana en la frontera´”, ANF News, 23 de octubre de 2019, https://anfespanol.com/reportajes/turquia-intenta-establecer-una-zona-turcomana-en-la-frontera-15035

[17] Karlos Zurutuza “Kurdos de Siria: Entre la esperanza y el temor, DW, 22 de octubre de 2019, https://www.dw.com/es/kurdo-sirios-entre-la-esperanza-y-el-temor/g-50910384

[18] https://womendefendrojava.net/de/material/22/10/2019

[19] Juan Carlos Sanz, “El precio de la paz rusa en Siria, El País, 23 de octubre de 2019, https://elpais.com/internacional/2019/10/23/actualidad/1571818550_453612.html

[20] Pueblos en Camino “La OTAN y Turquía: una guerra global contra los pueblos. La urgencia del Nosotrxs en resistencia e insurrección”, 23 de octubre de 2019, http://pueblosencamino.org/?p=7806

[21] Redacción, “Rusia y Turquía pactan un acuerdo para obligar a las milicias kurdas a retirarse de Rojava”, Arainfo, 24 de octubre de 2019, https://arainfo.org/188594-2/

[22] Mazlum  Abdi,  “El acuerdo entre Rusia y Turquía no está acordado con nosotros”, ANF News, 25 de octubre de 2019, https://anfespanol.com/rojava-norte-de-siria/abdi-de-las-sdf-el-acuerdo-entre-rusia-y-turquia-no-esta-acordado-con-nosotros-15079

[23] ANF News, 25 de octubre, “Tenemos reservas sobre algunos puntos del acuerdo”, ANF News, 25 de octubre de 2019,  https://anfespanol.com/kurdistan/abdi-tenemos-reservas-sobre-algunos-puntos-del-acuerdo-15087

[24] Estefanía Santoro , La Patria en el Alma”, Página 12, 25 de octubre de 2019 https://www.pagina12.com.ar/226926-la-patria-en-el-alma

[25] KCK: “Las imposiciones no pueden aceptarse, deben ser rechazadas”, ANF News, 26 de octubre de 2019, https://anfespanol.com/reportajes/kck-las-imposiciones-no-pueden-aceptarse-deben-ser-rechazadas-15110

[26] Cemil Bayık: “El pueblo kurdo no debe abandonar su país ante la ocupación”, ANF News, 26 de octubre de 2019, https://anfespanol.com/europa/cemil-bayik-el-pueblo-kurdo-no-debe-abandonar-su-pais-ante-la-ocupacion-15138

[27] Karlos Zurutuza, “Kurdos de Siria, buscar refugio en el infierno”, Público,  29 de octubre de 2019, https://www.publico.es/internacional/ofensiva-turca-kurdos-siria-buscar-refugio-infierno.HTML

[28] Mathieu González, “Crímenes y criminales”, Other News, 22 de octubre de 2019,  https://www.other-news.info/noticias/2019/10/crimenes-y-criminales/

[29] Robert Fisk, “Trump se derrumba, Putin acecha”, Other News, 18 de octubre de 2019, http://www.other-news.info/noticias/2019/10/trump-se-derrumba-putin-acecha/

[30] José Andrés Fernández Cornejo, “Hemos fallado dolorosamente al pueblo kurdo”. The Huffington Post, 17 de octubre, https://www.huffingtonpost.es/entry/hemos-fallado-dolorosamente-al-pueblo-kurdo_es_5da77b75e4b034f1d69c8912

[31] Jenna, Krajeski, “Lo que el mundo perderá si Turquía destruye a los kurdos de Siria”, El País, 20 de octubre de 2019, https://elpais.com/elpais/2019/10/18/ideas/1571399613_433093.html?rel=mas

[32] Slavoj Žižek: "Si Europa traiciona a los kurdos, se traicionará a sí misma", The Independent, 23 de octubre de 2019, https://anfespanol.com/europa/Zizek-si-europa-traiciona-a-los-kurdos-se-traicionara-a-si-misma-15025

[33] Académicos,  "¡Se trata de la humanidad, nunca se rindan!", ANF News, 26 de octubre de 2019, https://anfespanol.com/noticias/academicos-se-pronuncian-sobre-rojava-se-trata-de-la-humanidad-nunca-se-rindan-15125

[34] Témoris Grecko, “Todos los caminos llevan a Putin”, Proceso, núm. Proceso, núm. 2243, 27 de octubre de 2019, pp.56-58.

[35] Anne Marie Mergier, “La tragedia humanitaria en Kurdistán”, Proceso, núm. 2243, 27 de octubre de 2019, pp.53-55.

[36] Alicia Medina, Rojava: un proyecto único que nació del caos”, La Voz de Galicia, 27 de octubre de 2019, https://www.lavozdegalicia.es/noticia/internacional/2019/10/27/fin-revolucion-rojava/0003_201910G27P22991.htm

[37] Ferda Çetin, “Rojava: la oscuridad parece impenetrable, pero la luz es más fuerte”, Kaos en la red, 26 de octubre de 2019, https://kaosenlared.net/rojava-la-oscuridad-parece-impenetrable-pero-la-luz-es-mas-fuerte/

[38] Marcelo Colussi, “Movimientos populares espontáneos, entre el espontaneísmo y la transformación”. Rebelión, 18 de octubre de 2019, https://www.rebelion.org/noticia.php?id=261565

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