Paradigma neoconservador y su visión de la educación

por Ismael Cáceres-Correa

 

Con el cambio de la Hegemonía mundial de la segunda mitad del siglo XX, que consolida a Estados Unidos en la política internacional y que influye en la conformación de la Unión Europea, se dejan de lado los antiguos propósitos que poseía la educación. Si bien sería un error referirse a ella en nuestra América como un proyecto integrador y no-discriminatorio antes de la II Guerra Mundial, el error no se produciría si se dice que la antigua política educacional no hablaba acerca de la calidad en la educación sino de la igualdad de oportunidades en el acceso a los estudios, el acceso a la educación media para todos, entre otros. Habrá que observar con detención para no caer en interpretaciones tendenciosas y rescatar el carácter integrador que pensaban las políticas educativas de mediados del siglo XX pues ellas aún pensaban desde un “proyecto país” y, por ello, les era imprescindible perfeccionar cada vez más la educación en los distintos países. Hoy bajo la mirada de los “expertos” (¿?) en educación se utiliza constantemente un vocabulario emergido desde las políticas de los organismos financieros internacionales que sólo ven los costos y beneficios de una producción en serie.

Las necesidades de conocer y de producir han sido imperantes en el desarrollo de la industria, no obstante, esta situación también ha determinado la producción en serie de “recursos” de origen humano. Es común que las palabras conocimiento y calidadsean utilizadas por docentes sin ningún reparo al considerar que son parte de una necesidadindustrialynoeducativa.Aclárese también que el conocimiento sí es parte de lo que las personas que se educan debiesen manejar pero no es el punto central, sino solo una base, la más básica de todas.

Oszlak (1997) dice que se han vuelto a poner en el centro del debate académico la problemática del Estado, que tan fértilmente fuera tratada por la literatura especializada en los años 70, y prácticamente desapareciera de la agenda académica de los 80, desplazada por los temas de la democracia y el renacimiento de la sociedad civil. A fines de esa década, y sobre todo a lo largo de los 90, el Estado regresó como problema de investigación-acción, pero por sobre todo a partir de la constatación de que su dimensión y formas de intervención estaban sufriendo una transformación profunda.

Es necesario ubicar los procesos de transformación del Estado y la sociedad en el marco de los profundos cambios que han operado en el Capitalismo como sistema de producción y organización social para comprender cuál ha sido la influencia de la visión implementada en la política curricular. La reforma del Estado y de su rol entraña, también, una reforma de la sociedad civil, o para ser más precisos, una redefinición de las reglas del juego que gobiernan las relaciones entre ambas esferas. La cuestión de la razón de ser misma del Estado se modifica. Según Oszlak (1997) ya no se trata del problema de su identidad sino también de su esencia, de su necesariedad y de su rol en la trama de relaciones sociales.

Estas condiciones que sitúan a la política curricular en el contexto de la Globalización financiera genera también contradicciones en distintos países que, sobre todo de nuestra América, inconformes con ser afectados por las decisiones políticas internacionales buscarán hacer frente a esta situación. Los años 60 serán también años de mucho ejercicio intelectual, político y social para nuestra América. Con el surgimiento de la Teoría de la Dependencia, que explicaba cómo es que las economías centrales podían subsistir a partir del robo de riquezas de las economías periféricas, habrá gran movimiento quebusca llevar a las políticas curriculares a los intereses anteriores que poseyeron las políticas educativas en general. Será así como en América existe un auge político de Gobiernos socialistas que, sin abandonar la intensión industrializadora internacional, retomarán los ideales de igualdad enla educación dejando el concepto de calidad para usos exclusivos del proceso industrial.

Oszlak (1997) dice que si se piensa en el plano de análisis, el rol estatal, congénito y trascendente, puede expresarse en términos de unas pocas cuestiones constitutivas de la agenda que alude básicamente a los problemas de reproducción de un orden social en el cual puedan desarrollarse las fuerzas productivas. En el siglo pasado, estas cuestiones se sintetizaron en la fórmula “Orden y progreso”. Ya en este siglo, y transformada en tensión permanente de la expansión del capitalismo, esta fórmula fue sucesivamente rebautizada “seguridad y desarrollo”, “estabilidad y crecimiento” o, en su versión argentina reciente, “ajuste y revolución productiva”.

Desde su particular concepción ideológica, el discurso conservador justifica este nuevo “tratado de límites” en términos puramente funcionales: se trata de que “la sociedad” recupere la iniciativa frente a un aparato estatal parasitario e ineficiente, asumiendo o reasumiendo tareas que en su momento le fueron expropiadas por el Estado intervencionista. Es evidente que la decisión de minimizar al Estado no responde únicamente a las exigencias técnicas de su crisis fiscal, sino, especialmente, a la nueva correlación de fuerzas que se ha establecido entre los grupos económicos altamente concentrados y los representantes estatales en un marco de crecienteglobalización de las relaciones económicas y políticas.

En la década del 80 comienza a desmontarse el Estado de Bienestar, se quiebra un modelo de acumulación, distribución y consumo del producto social que simultáneamente tensiona y pone en crisis el estilo de gestión estatal y transforma la estructura de la sociedad. Coincidente con la etapa de democratización de buena parte de los países de América latina (Cardarelli y Rosenfeld 2000).

Cardarelli y Rosenfeld dicen al respecto que

[…] se pueden relevar algunos procesos político-sociales significativos de esta etapa, llamada de "modernización de ruptura": se consolidan los regímenes democrático-liberales, hay mayores espacios para la sociedad civil y a la vez que se valoriza el pluralismo, se reivindica fuertemente el individualismo competitivo (2000, 70).

García Delgado (1995 en Cardarelli y Rosenfeld 2000) dice que el eje del cambio del nuevo patrón de rela- ciones estado-sociedad, que está en la base de estas transformaciones, pue- de sintetizarse en tres atributos:

1.Mayor determinación de lo económico sobre lo político y social;

2.de lo transnacional sobre lo nacional;

3.de lo individual sobre lo colectivo.”

Las mayores tensiones se dan en los siguientes casos: eficiencia-equidad, crecimiento-empleo e inclusión-exclusión.

Cualquier proceso participativo, en el que la acción colectiva trascienda la demanda particularista de bienes y servicios, es vivida por los operadores de las políticas sociales como un cuestionamiento al modelo de gestión vigente. (Cardarelli y Rosenfeld 2000, 74).

Como lo planteaba Pizzorno en los 70, existe un tipo de participación "civil" que es la expresión de solidaridades que se forman en torno a intereses privados y que "reciben una apreciación positiva del sistema dominante".

Según Neves (2007) los años finales del siglo XX exigieron del Estado capitalista un nuevo formato en su papel educador de modo que hiciera viable un proceso de cambio en el patrón de politización de las sociedades contemporáneas. Los orígenes de este movimiento se localizan en los Estados Unidos en la agenda política de los "nuevos demócratas" principalmente apartir de la elección de Bill Clinton, en 1992, y en Europa en el movimiento de redefinición programática de los partidos socialdemócratas intensificado con la instalación del gobierno de Tony Blair, en 1998 en Inglaterra, y ampliado con el programa de la tercera vía.

Un primer movimiento de la nueva pedagogía de la hegemonía atañe a la posibilidad de retorno o permanencia de un conjunto significativo de la población al nivel más primitivo de la convivencia colectiva. Esto remite a que los agrupamientos sociales se organizan de acuerdo con su función y posición en la producción sin una conciencia mayor de sus papeles económico y político-social.

En este movimiento, el aparato estatal, los diversos organismos de la sociedad civil y las empresas incentivan formas de participación política caracterizadas por la búsqueda de soluciones individuales o grupales a problemas colectivos (Neves 2007, 2)

Un segundo movimiento de esa nueva pedagogía de la hegemonía se traduce en el desmantelamiento y/o refuncionalización de los aparatos privados de hegemonía de la clase trabajadora […]

Esos organismos pasaron a actuar como colaboradores en la construcción de una nueva "sociedad del bienestar", ya sea participando directamente de la ejecución de las políticas sociales del neo liberalismo reformado, ya sea redefiniendo el alcance de sus luchas al nivel de la construcción de un capitalismo de rostro humano, considerado como la única solución posible para la clase trabajadora en el siglo XXI (Neves 2005).

El nuevo Estado gerencial, o Estado necesario, al mismo tiempo en que reduce su acción directa a la prestación de servicios compensatorios de las profundas desigualdades sociales, asume un nuevo papel de coordinador de iniciativas privadas denuevos e históricos colaboradores, con vistas a tornar efectiva la re-politización de la política por medio de acciones que contribuyan para el apaciguamiento de los movimientos sociales populares (Fontes 2006) (Ídem).

Bajo estas referencias la política curricular actual se manifiesta como un producto que forma parte del proceso productivo extranjero pero visto desde la cotidianeidad que supone un orden natural a cómo se establece qué es lo que se debe hacer en el ámbito de la educación en los distintos países. Todos estos autores coinciden en la idea de que el Estado como protector social se ha visto menguado en gran cantidad y ha dado paso a lo que Paviglianiti llamará el neoconservadurismo de la sociedad, es decir, la forma en la que el capitalismo ha superado su etapa neoliberal para encubrirse en una postura que retoma los aspectos del conservadurismo al tiempo que hace considerar a las personas como partícipes de los ámbitos políticos y sociales correspondientes.

En la política curricular del neoconservadurismo se encubre el alejamiento del Estado diciendo que un Estado de Bienestar es un mal gerente y, además, es subestimar lo que puede hacer una persona. Paviglianiti (1991) dice respecto a esto que un Estado interventor considera que los derechos individuales son insuficientes para un tratamiento equitativo; los derechos sociales sustituyen a las oportunidades individuales y su ejercicio se garantiza a través de los servicios sociales del sector público.

Esta misma autora dice respecto a la educación, concebida dentro del neo conservadurismo, que más allá de las variantes siempre va a marcar que un importante desarrollo del sistema público es perjudicial por su burocratización implícita, va a tratar de aminorarlo para reducir el gasto público y va a promover la actuación de unsector privado“libre detrabasy controles, alegando que, poner freno a las burocracias desarrolladas, deja a ese sistema educativo en condiciones de competitividad con el resto del mundo (Paviglianiti 1991, 22).

En suma, el desafío que se le presenta a la sociedad actual no es solo el de considerar la intervención de los organismos financieros internacionales, sino que además se debe tener en consideración que la sociedad misma asume como natural el carácter industrializado que posee la producción de políticas educativas y como su factor principal el desarrollo de la política curricular.

 

Referencias

Cardarelli, Graciela y Mónica Rosenfeld. 2000. “La participación entre las ten- siones del fin de siglo”. En Las Participaciones de la Pobreza. Programa y pro- yectos sociales, 69-108. Buenos Aires: Paidós Tramas Sociales.

Neves,  Lucía.  2007.  Políticas  sociales contemporáneas: tesis para discutir.Conferencia presentada en el “12° Congreso Nacional de Asistentes Sociales”, 28 de octubre al 2 de noviembre, en Foz do Iguaçu, Paraná.

Oszlak, Oscar, comp. 1997. “Estado y sociedad: las nuevas reglas del juego”. En Estado y sociedad: las nuevas reglas del juego. Buenos Aires: Oficina de Publicaciones del CBC, Universidad de Buenos Aires.

Paviglianiti, Norma. 1991. “I.- Crisis, neoconservadurismo, políticas sociales y educación. Aportes para un debate silenciado en la Argentina actual”. En Neo- conservadurismo y educación: un debate silenciado en la Argentina del 90, 9-22. Buenos Aires: Libros del Quirquincho.

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